Un buen asistente de IA no es un chatbot rígido de respuestas predefinidas. Es un sistema que entiende a tu cliente, conoce tu negocio y sabe cuándo pasar la conversación a una persona.
Empieza por tu conocimiento
El asistente aprende de tus documentos, tu web y tus preguntas frecuentes. Cuanto mejor sea esa base, más preciso será y menos supervisión necesitará.
Define el tono
Cercano, formal, técnico… el asistente responde con la voz de tu marca. Eso marca la diferencia entre parecer un robot y parecer parte de tu equipo.
Diseña el traspaso a humano
El 90 % de las consultas son repetitivas y la IA las resuelve sola. El 10 % restante es donde tu equipo aporta valor: la clave es un traspaso limpio y con contexto.